La frecuencia con que debe comer una tarántula adulta varía entre 7 y 21 días según el grupo funcional: las terrestres lentas como Brachypelma o Grammostola necesitan una presa cada 14-21 días, las arbóreas activas como Psalmopoeus o Poecilotheria cada 7-10 días, y las fossoriales cada 10-14 días. Un propietario que alimenta a su Brachypelma hamorii con la misma frecuencia que a una Psalmopoeus cambridgei está cometiendo uno de los errores más comunes en el cuidado de arácnidos en cautiverio, con consecuencias que van desde el rechazo sistemático de presas hasta la rotura de abdomen por sobrealimentación.
Metabolismo de la tarántula adulta y por qué determina la frecuencia de alimentación según la especie
Entender cada cuánto come una tarántula adulta exige comprender una realidad fisiológica clave: su metabolismo basal es uno de los más bajos documentados entre los artrópodos de similar tamaño. Según Foelix (2011) en Biology of Spiders, las Theraphosidae pueden mantener sus funciones vitales durante meses con un aporte energético mínimo. Sin embargo, esto no significa que todas las especies se comporten igual: Las tasas metabólicas varían considerablemente entre los distintos grupos funcionales, y estos datos deberían servir de guía para determinar la frecuencia real de alimentación durante la cría de tarántulas en cautividad.
Factores que explican las diferencias metabólicas entre grupos funcionales:
- Origen geográfico y estacionalidad: las especies de zonas áridas o semiáridas (Brachypelma, Aphonopelma) han desarrollado la capacidad de sobrevivir con escasas presas durante temporadas secas prolongadas. Su metabolismo basal es correspondientemente bajo.
- Hábitat vertical: las arbóreas (Poecilotheria, Psalmopoeus) habitan entornos con disponibilidad de presas constante durante todo el año. Su mayor actividad locomotora conlleva una demanda calórica superior.
- Temperatura ambiental: la tasa metabólica de todos los arácnidos ectotérmicos está directamente ligada a la temperatura. Por debajo de 20 °C, incluso las especies más activas reducen su frecuencia de ingesta de forma natural.
- Estado del ciclo vital: la premuda, la recuperación post-muda y el envejecimiento del ejemplar modulan el apetito de forma independiente a la especie. Una tarántula adulta mayor de 15 años reduce su frecuencia de forma progresiva y normal.
El opistosoma —el abdomen posterior de la tarántula— es el indicador más fiable del estado nutricional del ejemplar, más útil incluso que la frecuencia de alimentación en sí. Un opistosoma redondeado y turgente sin arrugas visibles indica buen estado nutricional; uno encogido con pliegues horizontales señala déficit calórico o deshidratación. Por el contrario, un abdomen excesivamente distendido —que supere visiblemente el diámetro del cefalotórax en más del doble— puede indicar sobrealimentación, condición especialmente relevante en terrestres lentas donde la cutícula sobreextendida tolera peor el impacto en caso de caída.
Frecuencia de alimentación de tarántulas adultas terrestres de crecimiento lento: Brachypelma, Grammostola y géneros afines
Las tarántulas terrestres de crecimiento lento representan el grupo más ampliamente mantenido en cautiverio, y también el que genera más dudas en cuanto a frecuencia de alimentación. Géneros como Brachypelma, Grammostola, Aphonopelma y Acanthoscurria comparten un perfil metabólico con digestión lenta que en adultas puede extenderse entre 10 y 21 días tras cada toma completa. Aplicar una sola frecuencia a todas estas especies puede derivar en sobrealimentación crónica con consecuencias para la salud del ejemplar.
Cadencia recomendada para Brachypelma y Grammostola adultas en cautiverio
La Brachypelma hamorii, la B. auratum y la B. emilia son tres de las tarántulas terrestres más comunes en colecciones de aficionados. En estado adulto —a partir de los 5-7 años de edad aproximada—, la cadencia recomendada por la British Tarantula Society oscila entre una presa cada 14 y cada 21 días durante los meses de mayor actividad metabólica (primavera y verano). En otoño e invierno, si la temperatura del terrario desciende a 18-20 °C, es habitual y normal que el ejemplar reduzca espontáneamente su interés por las presas.
El tamaño de la presa es tan importante como la frecuencia: en adultas de Brachypelma se recomienda que el grillo, el Zophobas morio o la cucaracha no supere el 50-75% de la longitud del opistosoma. Ofrecer presas demasiado grandes genera estrés defensivo en la tarántula y puede ocasionar que rechace las siguientes ofertas durante semanas. La regla más útil en la práctica es: si la tarántula rechaza la presa dos veces consecutivas con el opistosoma en buen estado, se debe retirar la presa, esperar 10-14 días y volver a intentarlo sin forzar la ingesta.
Dentro del género Grammostola, la G. pulchripes —la popular tarántula rodilla dorada— puede alimentarse cada 14-21 días de forma óptima. Su longevidad extrema (las hembras pueden vivir entre 20 y 30 años en cautiverio) implica que en sus últimos años la frecuencia se reduce de forma natural y progresiva; los propietarios que no conocen este patrón suelen interpretar ese descenso en el apetito como señal de enfermedad cuando en realidad es un ajuste fisiológico normal.
Alimentación de tarántulas adultas arbóreas y especies de rápido crecimiento: Psalmopoeus, Poecilotheria y Avicularia
Las tarántulas arbóreas y las especies de metabolismo rápido representan el polo opuesto a los géneros terrestres lentos. Géneros como Psalmopoeus, Poecilotheria, Avicularia, Tapinauchenius y Caribena presentan tasas de crecimiento aceleradas, mayor actividad locomotora y una demanda calórica superior que exige ajustar la cadencia con criterios distintos. En este grupo, la sobrealimentación es considerablemente menos frecuente porque el metabolismo más activo procesa las presas con mayor eficiencia.
Frecuencia óptima para Psalmopoeus cambridgei y Poecilotheria regalis adultas
La Psalmopoeus cambridgei, originaria de Trinidad y Tobago, tolera y requiere en estado adulto una frecuencia de alimentación de una presa cada 7-10 días durante la mayor parte del año. Su metabolismo activo y su comportamiento de depredadora oportunista hacen que en cautiverio muestre un interés consistente por las presas, incluso en meses de menor temperatura, siempre que el terrario se mantenga por encima de los 24 °C.
La Poecilotheria regalis presenta una frecuencia similar: cada 7-14 días en adultas, con preferencia por presas de tamaño medio-grande. A diferencia de las Brachypelma, las Poecilotheria adultas raramente rechazan presas de forma repetida si el terrario ofrece las condiciones adecuadas. Un rechazo sostenido en este género es una señal de alerta más significativa que en terrestres lentas y justifica una revisión del entorno antes de atribuirlo a saciedad.
Es importante señalar que ambas especies son consideradas de manejo avanzado por su velocidad y defensividad: la identificación de señales de estrés en tarántulas de estos géneros resulta especialmente crítica, ya que la manipulación en momentos inadecuados puede interrumpir ciclos de alimentación y generar períodos de rechazo prolongados.
Particularidades de Avicularia avicularia adulta: frecuencia y tipo de presa
El género Avicularia combina el perfil de tarántula arbórea con una sensibilidad digestiva mayor que la de otros géneros de velocidad similar. Las Avicularia avicularia adultas se alimentan de forma óptima cada 7-14 días, pero muestran una mayor tendencia que otras arbóreas a rechazar presas que no estén vivas o que hayan permanecido demasiado tiempo en el terrario.
Los especialistas en Theraphosidae en cautiverio coinciden en que las Avicularia adultas presentan una mayor sensibilidad a las afecciones digestivas cuando se las alimenta con presas de baja calidad o en condiciones de humedad excesiva; la calidad de la presa es tan relevante como la frecuencia, ya que influye directamente en la eficiencia de cada toma y en el intervalo real entre alimentaciones necesario para mantener el opistosoma en estado óptimo.
La regla práctica para este género: si la tarántula rechaza la presa en el primer intento, se retira de inmediato —sin dejarla en el terrario— y se vuelve a intentar entre 5 y 7 días después. Dejar una presa viva en el terrario de una Avicularia durante más de 2 horas genera estrés y puede dañar la cutícula del ejemplar durante el reposo.
Señales fisiológicas que modifican la frecuencia de alimentación en tarántulas adultas: muda, rechazo sistemático y opistosoma comprometido
Conocer la frecuencia estándar para cada especie es solo el punto de partida: varios factores fisiológicos pueden requerir que el propietario suspenda, adelante o retrase las tomas de forma temporal. La muda es el más conocido de estos factores, pero no el único: el rechazo sistemático con opistosoma correcto, el estrés por reubicación y los cambios estacionales de temperatura también modulan el apetito de forma documentada.
Cuándo suspender la alimentación antes y después de la muda
La premuda —período previo a la ecdisis durante el cual la tarántula fabrica la nueva cutícula bajo la existente— puede durar desde algunas semanas hasta varios meses en especies terrestres lentas. La señal más fiable es el oscurecimiento visible del abdomen junto al sellado de la entrada de la guarida con tela densa. Ante estos indicadores, hay que suspender toda oferta de alimento de inmediato.
Según las directrices de la British Tarantula Society, no debe retomarse la alimentación hasta al menos 14 días después de completada la muda en especies terrestres, o 10 días en arbóreas de crecimiento más rápido. Los quelíceros y colmillos recién formados necesitan ese período para endurecerse: una presa viva puede lesionar al ejemplar si lo ataca durante la fase de endurecimiento. La primera toma post-muda debe ser una presa de tamaño inferior al habitual —aproximadamente el 50% del opistosoma— para no sobrecargar el sistema digestivo en proceso de readaptación.
Rechazo sistemático y variaciones estacionales del apetito
El rechazo de presas en adultas fuera de premuda raramente indica patología si el opistosoma presenta un estado correcto. En terrestres lentas es perfectamente normal rechazar 2-4 ofertas consecutivas durante otoño e invierno cuando la temperatura desciende aunque sea ligeramente. En arbóreas activas como Psalmopoeus o Poecilotheria, un rechazo de más de 3 presas consecutivas con opistosoma en buen estado y fuera de premuda sí justifica una revisión del entorno: temperatura insuficiente, humedad incorrecta o estrés por vibración o luz directa son las causas más frecuentes.
Este fenómeno estacional, documentado por Foelix (2011) como respuesta a los cambios en el fotoperíodo ambiental más que a la temperatura interna del terrario, no requiere intervención: simplemente hay que reducir la frecuencia de oferta a una vez cada 3-4 semanas durante el invierno y retomarla gradualmente en primavera. Forzar la alimentación en estos períodos rara vez produce mejoras y puede generar estrés acumulado que afecte negativamente al siguiente ciclo de muda.
Conclusión: adaptar la frecuencia de alimentación de la tarántula adulta a su especie es la clave del cuidado a largo plazo
La frecuencia de alimentación de una tarántula adulta no es un dato fijo: es el resultado de combinar el perfil metabólico de la especie, la observación semanal del opistosoma y el conocimiento de los factores fisiológicos que modulan el apetito a lo largo del año. Las terrestres lentas como Brachypelma o Grammostola necesitan una presa cada 14-21 días; las arbóreas y rápidas como Psalmopoeus o Poecilotheria, cada 7-10 días; y las fossoriales, cada 10-14 días. Ajustar esta cadencia según las señales de premuda, el estado del abdomen y las variaciones estacionales es lo que distingue al propietario experimentado del que sigue calendarios genéricos.
Si quieres profundizar en cómo preparar correctamente el terrario durante el proceso de muda de tu tarántula, te recomendamos revisar nuestra sección de salud para insectos y arácnidos, donde abordamos enfermedades comunes, señales de alarma y cuándo consultar con un veterinario especializado en fauna exótica.
Preguntas frecuentes sobre cada cuánto come una tarántula adulta
Depende de la especie: las tarántulas adultas terrestres lentas (Brachypelma, Grammostola) deben comer cada 14-21 días; las arbóreas de metabolismo activo (Psalmopoeus, Poecilotheria), cada 7-10 días; y las fossoriales, cada 10-14 días. La observación semanal del opistosoma es siempre más fiable que cualquier calendario fijo, ya que el estado del abdomen refleja en tiempo real el balance energético del ejemplar.
Sí, especialmente en tarántulas terrestres de crecimiento lento. Un opistosoma excesivamente distendido aumenta el riesgo de rotura abdominal ante una caída, ya que la cutícula sobreextendida tolera peor el impacto. Según Foelix (2011), la sobrealimentación crónica también puede interferir con los ciclos de muda normales, retrasando la ecdisis en algunas especies. Sin embargo, en tarántulas arbóreas de metabolismo rápido, la sobrealimentación es considerablemente menos frecuente porque el ejemplar autorregula su ingesta con mayor eficiencia.
Las tarántulas adultas terrestres de crecimiento lento pueden ayunar entre 3 y 6 meses sin consecuencias documentadas para su salud, siempre que el opistosoma mantenga un volumen correcto y el acceso al agua esté garantizado. Foelix (2011) documenta que géneros como Grammostola pueden reducir su tasa metabólica hasta un 60% durante períodos de escasez. En cambio, las arbóreas activas no toleran ayunos tan prolongados: más de 6-8 semanas sin ingesta con opistosoma encogido justifica una revisión de las condiciones del terrario. La presencia de agua es siempre más urgente que la de alimento.
Hay que esperar al menos 14 días en tarántulas terrestres y 10 días en arbóreas tras completar la muda antes de ofrecer alimento. La British Tarantula Society establece este umbral porque los quelíceros y colmillos recién formados necesitan ese período para endurecerse completamente: una presa viva puede lesionar al ejemplar si lo ataca durante la fase de endurecimiento. La primera toma post-muda debe ser siempre una presa de tamaño inferior al habitual —aproximadamente el 50% del opistosoma— para no sobrecargar el sistema digestivo en proceso de readaptación.
El rechazo de presas fuera de premuda con opistosoma correcto responde en la mayoría de los casos a factores ambientales: temperatura por debajo del rango óptimo de la especie, humedad inadecuada, o estrés por vibración o luz directa sobre el terrario. Los especialistas en arácnidos en cautiverio coinciden en que corregir las condiciones del terrario suele ser suficiente para normalizar el apetito en 7-10 días sin necesidad de ninguna otra intervención.
La Brachypelma hamorii adulta debe alimentarse cada 14-21 días durante primavera y verano, y puede reducir la frecuencia espontáneamente a una toma cada 3-4 semanas en otoño e invierno si la temperatura baja de 20 °C. La British Tarantula Society señala que esta especie es especialmente propensa a los rechazos otoñales, incluso cuando las condiciones del terrario son correctas: se trata de un comportamiento estacional normal que no requiere intervención. La presa ideal es un grillo o cucaracha de tamaño no superior al 75% del opistosoma del ejemplar.
Referencias y fuentes consultadas
- Foelix, R. F. (2011). Biology of Spiders (3.ª ed.). Oxford University Press. — Referencia estándar en fisiología y metabolismo de arañas de la familia Theraphosidae; citada para datos de tasa metabólica basal y tolerancia al ayuno.
- British Tarantula Society. Guías de manejo en cautiverio de Theraphosidae. [Recursos publicados en línea]. Disponible en: thebts.co.uk
- American Arachnological Society. Journal of Arachnology. [Publicación periódica de referencia en araneología].
- World Spider Catalog (2024). Family Theraphosidae — species list and distribution data. Natural History Museum Bern. Disponible en: wsc.nmbe.ch
- Fukushima, C. S., et al. (2019). Species conservation profiles of tarantula spiders (Araneae, Theraphosidae) listed on CITES. Biodiversity Data Journal, 7, e22261. DOI: 10.3897/BDJ.7.e39342 PMCID: PMC6858399 PMID: 31749657






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