2. Durante el baño: con calma y suavidad
Para minimizar el estrés del gato durante el baño, puedes seguir estos consejos prácticos:
Consejo adicional
Una vez finalizado el baño, felicita a tu gato con caricias, palabras agradables y una golosina especial. Este tipo de refuerzo positivo hará que, con el tiempo, asocie el baño a una experiencia menos negativa e incluso tolerable.
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¿Sabías que acostumbrar al gato al agua desde pequeño facilita mucho este proceso en la adultez?
Si tienes un gatito, empezar cuanto antes con baños ocasionales puede ayudarte a evitar episodios de miedo o rechazo más adelante.
¿Cómo secar a tu gato correctamente?
El pelaje de los gatos retiene la humedad, lo que puede provocar una pérdida significativa de calor corporal cuando están mojados. Por este motivo, es fundamental contar siempre con una toalla cerca durante el baño. En la mayoría de los casos, los gatos prefieren ser secados con una toalla en lugar de un secador de pelo, ya que este último puede asustarlos, a menos que estén habituados a su uso desde temprana edad.
Si tu gato le teme al ruido del secador, lo mejor es secarlo lo máximo posible con una toalla y, posteriormente, dejarlo en una habitación cálida y sin corrientes de aire para que termine de secarse de forma natural. Bajo ningún concepto debes permitir que salga al exterior antes de estar completamente seco, ya que podría resfriarse o enfermar.
¿Con qué productos se puede bañar a un gato?
Es imprescindible utilizar únicamente champús específicos para gatos, formulados con un pH adaptado a su piel. Estos productos están diseñados especialmente para no dañar la barrera cutánea de los felinos. Nunca uses champú para humanos, ya que puede provocar irritaciones o desequilibrios en la piel del animal.
Existen tres tipos principales de champús para gatos, según la finalidad del lavado:
a. Champú fisiológico
Este es el champú más común para la higiene de rutina. Se utiliza cuando el gato necesita un baño ocasional o cuando, por diversos motivos, no puede asearse por sí mismo.
Hay fórmulas disponibles para todo tipo de pelajes, desde corto hasta largo, y muchos de ellos incluyen propiedades que ayudan a eliminar el exceso de sebo o facilitan el desenredado. Por ello, es ideal si tienes un gato de pelo largo que requiere un mantenimiento frecuente.
b. Champú de tratamiento
En determinados casos, el veterinario puede recomendar un champú terapéutico para tratar enfermedades dermatológicas. Este tipo de producto suele contener ingredientes activos como antibióticos, antifúngicos o agentes calmantes, que ayudan a combatir infecciones por bacterias, hongos o irritaciones severas.
Normalmente, el tratamiento con este champú es prolongado, con una duración mínima de tres semanas. Sin embargo, en muchos casos, el coste de estos productos puede estar cubierto por seguros veterinarios para gatos.
c. Champú antiparasitario
Diseñados para combatir parásitos externos como pulgas, garrapatas o piojos, estos champús son una opción eficaz para eliminar infestaciones presentes en el pelaje del gato. Aunque no sustituyen un tratamiento antiparasitario completo, pueden ser un excelente complemento. En cualquier caso, es aconsejable pedir orientación a tu veterinario antes de utilizarlos.
Aunque es posible bañar a los gatos, la mayoría de ellos no disfruta en absoluto de esta experiencia. Muchos se sienten incómodos al estar mojados o dentro de una bañera, lo que convierte el momento del baño en una tarea difícil tanto para el felino como para su tutor. Por suerte, existen alternativas eficaces para mantener la higiene de tu gato sin necesidad de mojarlo, que detallaremos a continuación. Además, con paciencia y constancia, algunos gatos pueden llegar a acostumbrarse progresivamente al agua, aunque esto puede llevar tiempo.
Para mantener limpio el pelaje, es suficiente bañar al gato entre 2 y 4 veces al año, siempre utilizando un champú específico para gatos, formulado con el pH adecuado. Sin embargo, este proceso requiere que el animal permanezca tranquilo durante varios minutos en una bañera y no manifieste miedo al agua. En caso contrario, es recomendable comenzar con una fase de adaptación progresiva antes de intentar el baño completo.
¿Qué hacer si el gato no tolera los baños?
Si el baño no es posible o mientras el gato se adapta al agua, puedes optar por alternativas prácticas y seguras: