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Un perro tendido en el suelo, sufriendo los efectos y el dolor de la colitis.

Colitis en perros : causas, diagnóstico, síntomas y opciones de tratamiento

La colitis en perros es una de las causas más comunes de diarrea crónica y aguda, pero también una de las más malinterpretadas por los cuidadores. ¿Se trata de un problema leve o de una señal de alarma intestinal? Identificar sus causas, reconocer los síntomas tempranos y comprender cómo se confirma el diagnóstico veterinario es fundamental para elegir el tratamiento adecuado.

En este artículo analizamos la colitis canina desde un enfoque científico y práctico, ayudándote a tomar decisiones informadas para proteger la salud digestiva de tu perro.

¿Qué es la colitis en perros ?

Un perro de tamaño mediano que sufre de dolor de colon y abdominal.

La colitis en perros se define como la inflamación del intestino grueso, principalmente del colon, y constituye una causa frecuente de diarrea de intestino grueso en la práctica veterinaria.

Clínicamente, se manifiesta por heces blandas o pastosas, aumento de la frecuencia de defecación, presencia de moco y, en ocasiones, sangre fresca. También es habitual observar tenesmo y urgencia para defecar, signos directamente relacionados con la irritación de la mucosa colónica.

Desde una perspectiva fisiopatológica, la colitis canina no representa una enfermedad única, sino un síndrome asociado a múltiples causas. Entre ellas destacan factores dietéticos, parasitarios, bacterianos y respuestas inmunomediadas frente a antígenos luminales.

Investigaciones clásicas en nutrición veterinaria demostraron que el colon inflamado pierde su capacidad normal de absorción de agua y electrolitos, lo que explica la alteración de la consistencia fecal (Simpson, 1998).

Asimismo, el consenso del American College of Veterinary Internal Medicine (ACVIM) señala que muchas colitis crónicas en perros forman parte de las enteropatías inflamatorias crónicas, donde la interacción entre dieta, microbiota e inmunidad intestinal desempeña un papel central (Washabau et al., 2010).

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Por ello, la colitis en perros requiere siempre un enfoque diagnóstico integral y no debe tratarse como un problema aislado.

colitis en perros

  • Inflamación del colon (intestino grueso) : La colitis en perros es una inflamación localizada del colon, parte final del intestino grueso responsable de la absorción de agua y formación de las heces. Cuando esta región se inflama, pierde eficacia para absorber líquidos, lo que favorece la aparición de diarrea de intestino grueso.
  • Manifestación clínica principal : Clínicamente, la colitis suele presentarse con diarrea acuosa o blanda, con presencia frecuente de moco y sangre fresca, defecación repetitiva en pequeñas cantidades y sensación de urgencia para eliminar heces.
  • Clasificación por duración : Puede ser aguda, con inicio brusco y de corta duración, o crónica, cuando los signos inflamatorios persisten más de dos semanas. Esta última forma puede asociarse a cambios permanentes de la motilidad y absorción colónica.
  • Impacto funcional : La inflamación altera tanto la absorción de agua y electrolitos, como la motilidad normal del intestino, lo que explica los signos digestivos característicos y el malestar general en muchos perros afectados.
  • Signo de otra enfermedad más compleja : Aunque puede presentarse de forma aislada, la colitis es frecuentemente un síntoma de trastornos más complejos, como enteropatías inflamatorias, respuestas inmunitarias o intolerancias alimentarias subyacentes.

enterocolitis en perros

Diagnóstico inicial de colitis en un perro doméstico

La enterocolitis en perros es una inflamación simultánea del intestino delgado y del colon, lo que significa que tanto la enteritis como la colitis están presentes en el mismo cuadro clínico. Esta condición se manifiesta con signos como diarrea frecuente, heces blandas o acuosas, moco o sangre, dolor abdominal y malestar general, porque la mucosa intestinal no puede absorber adecuadamente agua y nutrientes.

Desde el punto de vista etiológico, la enterocolitis puede deberse a múltiples agentes, incluyendo bacterias, virus, parásitos u otros patógenos, y suele presentarse cuando hay una perturbación importante en la flora intestinal o una respuesta inmunitaria anormal. Los síntomas suelen ser más severos que los de una colitis aislada, e incluyen vómitos, deshidratación y fiebre en algunos casos, dependiendo del agente causal y de la extensión de la inflamación.

Aunque el término se usa de manera general para describir inflamaciones del tracto digestivo, su diagnóstico definitivo normalmente requiere una evaluación veterinaria que puede incluir análisis de heces, pruebas sanguíneas y, en situaciones más complejas, estudios endoscópicos o biopsias. La enterocolitis en perros no solo es un signo clínico importante, sino que también puede indicar una enfermedad intestinal subyacente más compleja si persiste en el tiempo

gastrocolitis en perros

La gastrocolitis en perros es un término clínico que describe la inflamación simultánea del estómago y del intestino grueso (colon), lo que combina los signos típicos de gastroenteritis y colitis en un cuadro digestivo más complejo. En esta condición, la mucosa del tracto gastrointestinal se irrita o inflama, lo que conduce a vómitos, diarrea acuosa con moco o sangre, dolor abdominal, urgencia para defecar y malestar general.

Esto ocurre porque tanto el estómago como el colon pierden su capacidad normal de absorber líquidos y nutrientes, provocando que los alimentos y los productos de desecho se trasladen rápidamente a través del tracto digestivo y se excreten de forma anormal.

Las causas pueden ser diversas y, con frecuencia, incluyen ingestión de alimentos inadecuados, cambios bruscos de dieta, infecciones bacterianas o parasitarias, estrés gastrointestinal o intolerancias alimentarias. Los episodios agudos pueden resolverse con un manejo dietético y cuidados de soporte, mientras que los casos crónicos o recurrentes suelen requerir evaluación veterinaria para descartar enfermedades subyacentes más graves.

La gastrocolitis no debe confundirse con afecciones aisladas del estómago o del intestino grueso, ya que su tratamiento y pronóstico dependen de la causa subyacente y de la respuesta del perro al manejo clínico.

Tipos y duración de la colitis en perros

La colitis en perros se clasifica principalmente según su duración clínica y su mecanismo causal, lo que resulta clave para orientar el diagnóstico y el tratamiento. Desde el punto de vista temporal, se distingue entre colitis aguda y colitis crónica.

Un perro que sufre de colitis se queja de dolor abdominal.

La colitis aguda suele aparecer de forma repentina y durar menos de dos o tres semanas. Generalmente está asociada a errores dietéticos, cambios bruscos de alimento, ingestión de basura, estrés intenso o infecciones transitorias. En estos casos, la inflamación del colon suele ser reversible y responde bien a medidas dietéticas y tratamiento sintomático.

En contraste, la colitis crónica en perros persiste durante más de tres semanas o se presenta de forma recurrente. Este tipo suele estar vinculado a causas subyacentes más complejas, como enfermedad inflamatoria intestinal, intolerancias alimentarias persistentes, parasitosis crónicas o alteraciones inmunomediadas.

La inflamación prolongada del colon provoca cambios estructurales en la mucosa, lo que explica la persistencia de diarrea con moco, tenesmo y pérdida de condición corporal.

Desde un enfoque etiológico, también se reconocen formas infecciosas, parasitarias, dietéticas y funcionales, cada una con una evolución distinta. Por ello, determinar el tipo y la duración de la colitis en perros resulta esencial para establecer un manejo clínico eficaz y prevenir recaídas.

colitis aguda en perros

  • Definición clínica: La colitis aguda en perros es una inflamación súbita del colon que suele durar menos de 2–3 semanas, con inicio repentino de los signos digestivos.
  • Causas más frecuentes: Se asocia principalmente a cambios bruscos de dieta, ingestión de alimentos en mal estado, basura, estrés agudo, viajes, hospitalización o infecciones bacterianas transitorias como Clostridium perfringens.
  • Signos clínicos característicos: Diarrea de pequeño volumen pero muy frecuente, presencia de moco, a veces sangre fresca, tenesmo, urgencia para defecar y dolor abdominal leve.
  • Estado general del perro: A diferencia de la colitis crónica, el animal suele mantener un buen estado general, con apetito relativamente conservado y sin pérdida de peso significativa.
  • Diagnóstico inicial: Se basa en la historia clínica, duración corta de los síntomas y exclusión de parásitos mediante coprológico. En la mayoría de los casos no se requieren pruebas invasivas.
  • Tratamiento habitual: Incluye ayuno breve, dieta altamente digestible, control del estrés y, en casos seleccionados, probióticos o antibióticos específicos.
  • Pronóstico: Generalmente favorable, con resolución completa en pocos días si se corrige la causa desencadenante.

Colitis en perros viejos

La colitis en perros viejos es más frecuente y clínicamente relevante debido a la menor capacidad de regeneración intestinal y a la coexistencia de enfermedades crónicas. En perros geriátricos, la inflamación del colon puede relacionarse con alteraciones inmunológicas, disbiosis intestinal, intolerancias alimentarias tardías o patologías subyacentes como insuficiencia renal, hepática o neoplasias digestivas.

Los signos suelen incluir diarrea con moco, sangre fresca, tenesmo y cambios en el hábito intestinal, aunque la recuperación suele ser más lenta que en animales jóvenes. Además, la deshidratación y la pérdida de masa muscular representan riesgos adicionales, por lo que la evaluación veterinaria temprana resulta fundamental para un manejo seguro y eficaz.

¿Cuánto dura una colitis en un perro?

Un perro tendido en el suelo, sufriendo los efectos y el dolor de la colitis.

La duración de la colitis en un perro depende de su causa, gravedad y respuesta al tratamiento. En la mayoría de los casos de colitis aguda, el episodio suele resolverse en un plazo de 2 a 5 días, especialmente cuando está asociado a estrés, cambios dietéticos o infecciones leves y se aplica un manejo adecuado.

En cambio, la colitis crónica puede persistir durante semanas o meses, con recaídas recurrentes, y suele estar vinculada a intolerancias alimentarias, enfermedades inflamatorias intestinales o alteraciones inmunológicas. Un diagnóstico veterinario preciso es clave para acortar la duración y prevenir complicaciones.

Sintomas de colitis en perros y señales de alerta

Los signos de colitis en los perros se encuentran entre los signos más importantes a los que debemos prestar atención antes de que sea demasiado tarde, entre ellos:

  1. Diarrea frecuente con moco visible, uno de los signos más característicos de la colitis en perros.
  2. Presencia de sangre fresca en las heces, generalmente de color rojo brillante.
  3. Urgencia para defecar, con intentos repetidos y poco volumen fecal en cada evacuación.
  4. Tenesmo, es decir, esfuerzo doloroso o prolongado al defecar.
  5. Aumento de la frecuencia de las deposiciones, incluso durante la noche.
  6. Dolor abdominal leve a moderado, manifestado por posturas encorvadas o inquietud.
  7. Flatulencias y ruidos intestinales excesivos.
  8. Letargo o disminución de la actividad habitual del perro.

Señales de alerta que requieren atención veterinaria inmediata

  1. Diarrea intensa que persiste más de 48–72 horas pese a medidas básicas.
  2. Sangrado abundante o heces negras, lo que puede indicar compromiso más profundo.
  3. Fiebre, vómitos repetidos o signos de deshidratación.
  4. Pérdida de peso progresiva o anorexia, especialmente en cachorros o perros mayores.

Estos signos ayudan a diferenciar una colitis leve y transitoria de una condición que puede evolucionar a formas más graves si no se trata a tiempo.

¿Cómo saber si un perro tiene colitis?

Para saber si un perro tiene colitis, es fundamental observar cambios claros en sus heces y en su comportamiento digestivo. La colitis en perros suele manifestarse con diarrea frecuente, heces blandas con moco o sangre fresca, y urgencia constante para defecar con poco volumen fecal.

Además, el animal puede mostrar esfuerzo al evacuar, molestias abdominales leves, inquietud o aumento de la frecuencia de deposiciones. Si estos signos persisten más de dos días o se agravan, la evaluación veterinaria es imprescindible para confirmar el diagnóstico.

¿Qué pasa si mi perro tiene colitis?

Alimentos que deben evitar los perros con colitis

Si tu perro tiene colitis, el intestino grueso se inflama y pierde su capacidad normal de absorber agua, lo que provoca diarrea, dolor abdominal y malestar general. Esta alteración digestiva puede causar deshidratación, pérdida de apetito y debilidad si no se trata a tiempo.

En muchos casos, la colitis en perros es transitoria y responde bien a ajustes dietéticos y tratamiento veterinario. Sin embargo, cuando es persistente o recurrente, puede indicar un problema subyacente más serio que requiere diagnóstico y manejo clínico adecuado.

¿Cómo se ven las heces de colitis en los perros?

Las heces en la colitis en perros suelen ser blandas o líquidas, de poco volumen y evacuadas con mucha frecuencia. Es característico que contengan moco transparente o gelatinoso, y en algunos casos sangre roja fresca, lo que indica afectación del colon. Además, el perro puede hacer esfuerzo al defecar y producir deposiciones pequeñas repetidas.

A diferencia de otras diarreas, el color suele ser normal o ligeramente oscuro, pero la consistencia y la presencia de moco son los signos más representativos.

¿Los perros pierden el apetito con colitis?

Sí, los perros con colitis pueden perder el apetito, aunque no ocurre en todos los casos. La inflamación del colon provoca dolor abdominal, urgencia para defecar y malestar general, lo que reduce temporalmente el interés por la comida. Además, cuando la colitis se asocia a náuseas, gases o espasmos intestinales, el perro puede rechazar el alimento para evitar empeorar la molestia.

En cuadros leves, el apetito suele mantenerse casi normal, mientras que en colitis más intensas o prolongadas la inapetencia es más evidente y puede acompañarse de letargo y deshidratación leve.

¿Con qué frecuencia defecan los perros con colitis?

En la colitis en perros, la frecuencia de la defecación suele aumentar de forma notable, aunque el volumen de heces sea pequeño. Muchos perros defecan entre 3 y 6 veces al día, e incluso más en episodios agudos, debido a la irritación del colon que provoca urgencia constante.

Este aumento suele acompañarse de esfuerzo al defecar, presencia de moco y, en algunos casos, pequeñas cantidades de sangre fresca. La frecuencia elevada es uno de los signos más característicos de la colitis, especialmente cuando el intestino grueso es el principal afectado.

¿Cuáles son los primeros signos de alerta de la colitis?

A un perro se le da un medicamento como recompensa para tratar su colitis.

Los primeros signos de alerta de la colitis en perros suelen manifestarse de forma sutil, pero progresiva, y están directamente relacionados con la afectación del intestino grueso. En las fases iniciales es habitual observar aumento repentino de la frecuencia de defecación, acompañado de heces blandas o poco formadas, a menudo recubiertas de moco transparente o blanquecino.

Asimismo, puede aparecer tenesmo, es decir, esfuerzo o urgencia al defecar con escasa cantidad de heces. En algunos casos tempranos ya se detectan pequeñas estrías de sangre fresca, lo que indica irritación del colon distal. A diferencia de otras patologías digestivas, el estado general del perro suele mantenerse relativamente estable al inicio, sin vómitos ni fiebre marcada, lo que puede retrasar la consulta veterinaria.

Estos signos precoces han sido descritos de forma consistente en revisiones clínicas sobre enfermedades inflamatorias del intestino grueso canino, donde se destaca que la identificación temprana mejora el pronóstico y reduce la cronificación del proceso inflamatorio.

Causas de la colitis en perros

  • - Cambios bruscos en la alimentación, especialmente la introducción repentina de nuevos alimentos o premios no habituales.
  • - Intolerancias o hipersensibilidades alimentarias, provocadas por proteínas comunes como pollo, ternera o lácteos.
  • - Infecciones parasitarias intestinales, como Giardia spp., Trichuris vulpis o Ancylostoma, que irritan el colon.
  • - Desequilibrios bacterianos intestinales, asociados a sobrecrecimiento bacteriano o disbiosis del colon.
  • - Estrés agudo o crónico, frecuente tras viajes, cambios de entorno, hacinamiento o ansiedad por separación.
  • - Infecciones bacterianas, especialmente por Clostridium perfringens o Campylobacter spp.
  • - Ingestión de basura o cuerpos extraños, conocida como indiscreción alimentaria.
  • - Colitis inflamatoria inmunomediada, incluida la colitis eosinofílica en perros o linfoplasmocitaria.
  • - Uso de ciertos medicamentos, como antibióticos, antiinflamatorios no esteroideos o laxantes.
  • - Enfermedades sistémicas subyacentes, como insuficiencia pancreática exocrina o trastornos endocrinos.

¿Qué alimentos causan colitis en los perros?

La colitis en perros suele desencadenarse por alimentos que irritan el colon o alteran la microbiota intestinal. Entre los más implicados destacan cambios bruscos de dieta, comidas grasas, restos de mesa, embutidos y alimentos muy condimentados. Asimismo, proteínas altamente alergénicas como pollo, ternera, lácteos o soja pueden provocar colitis por hipersensibilidad alimentaria.

También influyen negativamente los alimentos ricos en aditivos, colorantes o conservantes, así como dietas bajas en fibra fermentable. La ingestión de basura o alimentos en mal estado es otra causa frecuente.

¿Puede la colitis por estrés en los perros desaparecer por sí sola?

La colitis por estrés en perros puede desaparecer por sí sola cuando el episodio es leve, agudo y el factor estresante se elimina rápidamente. En muchos casos, el colon se recupera en pocos días si el perro vuelve a un entorno estable, mantiene hidratación adecuada y recibe una dieta digestible rica en fibra soluble.

Sin embargo, si el estrés persiste o el perro presenta recaídas frecuentes, la colitis puede cronificarse y requerir intervención veterinaria. La presencia de sangre persistente, dolor abdominal o pérdida de apetito indica que no es un proceso autolimitado y debe evaluarse clínicamente.

Tratamiento de la colitis en perros

Un perro triste que sufre de colitis.

Entre los tratamientos más importantes para la colitis en perros está el seguimiento de las siguientes recomendaciones veterinarias:

  • - Dieta altamente digestible, baja en grasa y con fibra soluble, para reducir la irritación del colon.
  • - Ayuno corto inicial, de 12 a 24 horas en casos agudos, siempre bajo criterio veterinario.
  • - Probióticos específicos, para restaurar el equilibrio de la microbiota intestinal.
  • - Desparasitación dirigida, si se sospechan parásitos intestinales como causa subyacente.
  • - Antibióticos o antiinflamatorios, solo cuando hay infección bacteriana o colitis severa diagnosticada.
  • - Manejo del estrés, fundamental en colitis nerviosa mediante rutinas estables y ejercicio moderado.
  • - Hidratación adecuada, para prevenir deshidratación asociada a diarrea frecuente.

¿Cómo curar la colitis en un perro?

Curar la colitis en perros requiere identificar primero la causa concreta, ya que no todas las colitis se tratan igual. En los cuadros agudos, el manejo inicial suele incluir un reposo digestivo corto, seguido de una dieta altamente digestible, baja en grasa y con fibra soluble para normalizar el tránsito intestinal.

Cuando la colitis tiene origen infeccioso o parasitario, el veterinario puede indicar desparasitación específica o antibióticos dirigidos, evitando tratamientos empíricos innecesarios.

En casos de colitis crónica, el abordaje es más prolongado. Se prioriza una dieta de eliminación con proteínas nuevas o hidrolizadas, junto con probióticos veterinarios que ayuden a restaurar la microbiota del colon.

Si existe inflamación persistente, pueden emplearse antiinflamatorios intestinales o moduladores inmunitarios bajo control clínico. Además, el manejo del estrés es clave, ya que la colitis asociada a ansiedad o cambios ambientales puede mejorar notablemente con rutinas estables.

La hidratación constante y el seguimiento veterinario permiten evaluar la respuesta al tratamiento y prevenir recaídas, especialmente en perros sensibles o de edad avanzada.

¿Cuál es la forma más rápida de curar la colitis?

La forma más rápida de mejorar la colitis en perros consiste en actuar sobre la causa inmediata y reducir la inflamación del colon. En los casos agudos no complicados, el abordaje más eficaz combina ayuno corto controlado, dieta intestinal altamente digestible, adecuada hidratación y, si está indicado, probióticos específicos para restaurar la microbiota.

Cuando existe un desencadenante claro como estrés, cambio brusco de alimento o parásitos, su corrección suele producir una mejoría clínica en pocos días. La medicación solo acelera la recuperación cuando hay infección, dolor intenso o inflamación persistente, siempre bajo criterio veterinario.

¿Cómo desinflamar el colon de un perro?

Para desinflamar el colon de un perro, el enfoque más eficaz es reducir la irritación intestinal y permitir la recuperación de la mucosa colónica. En cuadros agudos de colitis en perros, se recomienda un reposo digestivo breve, seguido de una dieta blanda, baja en grasa y altamente digestible, que disminuya el volumen y la fermentación fecal.

La hidratación adecuada es esencial para proteger la pared intestinal. Además, el uso de probióticos veterinarios puede ayudar a modular la respuesta inflamatoria y restaurar el equilibrio de la microbiota.

En casos moderados o persistentes, el veterinario puede indicar antiinflamatorios específicos del intestino o tratar la causa subyacente, como parásitos o estrés, para lograr una desinflamación efectiva y segura.

remedio para la colitis en perros

Un remedio para la colitis en perros debe centrarse en reducir la inflamación del colon, normalizar las heces y tratar la causa desencadenante. En casos leves de colitis canina, el manejo inicial incluye un ayuno corto supervisado (12–24 horas), seguido de una dieta blanda y altamente digestible, pobre en grasa y con proteínas de alta calidad.

La suplementación con probióticos veterinarios ayuda a restablecer la microbiota intestinal y disminuir la irritación del colon. Asimismo, el control del estrés, la correcta hidratación y la desparasitación adecuada son claves. Si la colitis en perros persiste o reaparece, el tratamiento debe ser ajustado por un veterinario, pudiendo requerir fármacos específicos según el origen infeccioso, dietético o inflamatorio.

¿Cuál es el mejor remedio casero para la colitis en perros?

El mejor remedio casero para la colitis en perros es el manejo dietético temporal, siempre como apoyo y nunca sustituyendo la valoración veterinaria. En casos leves de colitis canina, se recomienda iniciar con un ayuno corto controlado (12 horas en perros adultos sanos) para permitir que el colon se desinflame.

 Posteriormente, se introduce una dieta blanda casera a base de arroz blanco bien cocido y pechuga de pollo hervida sin piel ni sal, en pequeñas porciones repartidas durante el día. Este enfoque reduce la irritación intestinal y mejora la consistencia de las heces. Además, el uso de probióticos específicos para perros ayuda a restaurar la flora intestinal alterada, lo que es clave en la recuperación de la colitis en perros.

Mantener una correcta hidratación y minimizar el estrés ambiental también favorece la curación. Si los síntomas persisten más de 48 horas o aparece sangre abundante, es imprescindible acudir al veterinario.

Alimentación recomendada para perros con colitis

  1. Dieta blanda temporal: Es la base inicial en la colitis en perros, se recomienda arroz blanco bien cocido combinado con pollo o pavo hervido sin piel ni grasa, ya que son alimentos altamente digestibles y reducen la irritación del colon.
  2. Proteínas magras de alta digestibilidad: Carnes como pollo, pavo o pescado blanco ayudan a mantener la masa muscular sin sobrecargar el sistema digestivo, algo clave durante los episodios de colitis canina.
  3. Fuentes de fibra soluble: La fibra soluble (psyllium, pulpa de remolacha, calabaza cocida) regula el tránsito intestinal y mejora la consistencia de las heces en perros con colitis.
  4. Alimentos comerciales: gastrointestinales, Los piensos veterinarios formulados para trastornos digestivos y colitis en perros contienen niveles controlados de grasa, fibra funcional y proteínas fácilmente asimilables.
  5. Probióticos específicos para perros: Ayudan a restaurar la microbiota intestinal, especialmente en casos de colitis asociada a antibióticos o estrés.
  6. Agua fresca siempre disponible: La hidratación es esencial para prevenir la deshidratación causada por diarrea frecuente.
  7. Evitar alimentos irritantes: No se deben ofrecer grasas, sobras, lácteos, snacks comerciales ni cambios bruscos de dieta, ya que empeoran la inflamación del colon.

alimento para perros con colitis

Una alimentación adecuada para perros con colitis debe centrarse en reducir la inflamación del colon, mejorar la consistencia de las heces y favorecer la recuperación de la mucosa intestinal.

En la mayoría de los casos, se recomienda una dieta altamente digestible, baja en grasa y con proteínas de alta calidad (como pollo o pavo cocidos), ya que disminuyen la fermentación intestinal y la irritación del colon. Además, el uso controlado de fibra soluble (psyllium o pulpa de remolacha) ayuda a regular el tránsito intestinal y a absorber el exceso de agua en el colon, lo que reduce la diarrea típica de la colitis en perros.

En situaciones de colitis recurrente o crónica, el veterinario puede indicar dietas veterinarias terapéuticas, incluidas fórmulas hipoalergénicas o con proteínas hidrolizadas, especialmente si se sospecha intolerancia alimentaria. La comida debe ofrecerse en porciones pequeñas y frecuentes, evitando cambios bruscos y excluyendo restos de comida humana, grasas, lácteos y premios comerciales. Una correcta selección del alimento para perros con colitis es clave para controlar los síntomas y prevenir recaídas.

¿Qué puede comer un perro con colitis?

En la colitis en perros, la alimentación debe reducir la irritación del colon y facilitar la digestión. Durante los episodios agudos, se recomiendan dietas altamente digestibles, con proteínas magras (pollo o pavo cocidos sin piel ni grasa) y carbohidratos simples como arroz blanco bien hervido.

Este tipo de dieta disminuye el volumen fecal y reduce la estimulación mecánica del colon inflamado.

Además, en muchos casos resulta beneficioso incorporar fibra soluble moderada (psyllium o pulpa de remolacha), ya que ayuda a regular el tránsito intestinal y mejora la consistencia de las heces sin aumentar la fermentación colónica.

 Por el contrario, deben evitarse grasas elevadas, alimentos crudos, restos de comida humana, lácteos y snacks comerciales ricos en aditivos, ya que pueden agravar la inflamación.

En colitis crónica o recurrente, las dietas veterinarias intestinales o de proteína novel son la opción más segura, ya que están formuladas específicamente para minimizar la respuesta inflamatoria del colon. Todo cambio dietético debe realizarse de forma gradual y bajo supervisión veterinaria.

¿Qué se le puede dar de comer a un perro con colitis?

A un perro con colitis se le pueden ofrecer alimentos altamente digestibles, como pollo o pavo cocidos sin grasa, acompañados de arroz blanco bien hervido para reducir la irritación del colon.

En fases más estables, pueden añadirse pequeñas cantidades de fibra soluble (psyllium) o dietas veterinarias intestinales, siempre bajo supervisión profesional.

¿Qué alimentos deben evitar los perros con colitis?

  • - Carnes grasas, embutidos y restos de comida humana, porque aumentan la inflamación intestinal.
  • - Alimentos fritos, muy condimentados o con especias, ya que irritan el colon.
  • - Lácteos como leche, queso o yogur común, por su alto riesgo de intolerancia.
  • - Granos integrales duros (maíz, trigo entero) y legumbres, difíciles de digerir.
  • - Piensos de baja calidad con colorantes, conservantes artificiales o subproductos.
  • - Premios comerciales ricos en azúcar, sal o grasa.
  • - Cambios bruscos de dieta sin transición, que agravan la colitis.

¿Qué alimentos cortan la diarrea en perros?

Los alimentos que ayudan a cortar la diarrea en perros actúan principalmente regulando el tránsito intestinal, absorbiendo el exceso de agua y reduciendo la irritación del colon. En casos de colitis leve o diarrea aguda no complicada, una dieta blanda y altamente digestible permite que el sistema digestivo descanse y se recupere.

Estos alimentos deben ofrecerse en pequeñas porciones, repartidas a lo largo del día, y solo durante un periodo corto. Si la diarrea dura más de 48–72 horas o aparece sangre, fiebre o apatía, la intervención veterinaria es imprescindible.

  • - Arroz blanco muy bien cocido, que aporta almidón fácil de digerir y ayuda a compactar las heces.
  • - Pollo hervido sin piel ni huesos, fuente de proteína magra que no estimula en exceso el intestino.
  • - Pavo hervido, alternativa ligera con buena tolerancia digestiva.
  • - Patata cocida sin sal ni grasas, útil como fuente suave de energía.
  • - Calabaza cocida natural, rica en fibra soluble que regula la consistencia de las heces.
  • - Zanahoria cocida, que ayuda a absorber líquidos en el colon.
  • - Dietas veterinarias gastrointestinales, formuladas específicamente para controlar la diarrea.
  • - Agua fresca ofrecida en tomas pequeñas y frecuentes, para prevenir la deshidratación sin agravar los síntomas.

Prevención de la colitis en perros

La prevención de la colitis en perros se basa en reducir los factores que irritan el colon y favorecen la inflamación intestinal crónica o recurrente. Una alimentación estable y de alta digestibilidad es clave, ya que los cambios bruscos de dieta y los alimentos inadecuados alteran la microbiota intestinal. Además, el control del estrés resulta fundamental, porque la colitis por estrés es una causa frecuente, especialmente en perros sensibles o con rutinas inestables.

La desparasitación periódica y el seguimiento veterinario ayudan a prevenir infecciones intestinales y desequilibrios que pueden desencadenar colitis. Asimismo, evitar el acceso a basura, restos de comida humana y sustancias tóxicas reduce notablemente los episodios de diarrea y colon irritable.

Mantener una hidratación adecuada, promover ejercicio regular y detectar de forma temprana intolerancias alimentarias contribuye a proteger la salud digestiva a largo plazo. En perros con antecedentes, el uso de dietas veterinarias específicas y probióticos puede disminuir recaídas y mejorar la función del colon.

Medidas clave de prevención:

  • - Mantener una dieta constante, completa y adaptada a la edad y tamaño del perro.
  • - Evitar cambios alimenticios bruscos y premios grasos o condimentados.
  • - Desparasitar según el calendario veterinario y controlar infecciones.
  • - Reducir el estrés mediante rutinas estables y ejercicio diario.
  • - Consultar al veterinario ante diarreas recurrentes o sangre en heces.

¿Cómo evitar la colitis en perros?

Prevenir la colitis en perros no es solo una cuestión veterinaria, sino un compromiso diario con su bienestar digestivo y emocional. Cada elección cuenta, desde ofrecer una alimentación estable y adecuada hasta respetar rutinas que reduzcan el estrés y fortalezcan su equilibrio intestinal.

Observar las heces, el apetito y el comportamiento permite actuar antes de que una simple irritación se convierta en un problema crónico. Un perro con un colon sano es un perro más activo, cómodo y feliz. Invertir en prevención significa menos recaídas, menos medicación y una mejor calidad de vida a largo plazo. Cuidar el intestino hoy es proteger la salud global de tu perro mañana.

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Los alimentos caseros ricos en proteínas son altamente alergénicos e inadecuados para perros con enfermedades intestinales y de colon.

Colitis eosinofílica en perros: dieta y alimentos que agravan la inflamación

La dieta es un factor determinante en la evolución de la colitis eosinofílica canina. Investigaciones recientes muestran que proteínas animales comunes, como el pollo o la ternera, pueden inducir reacciones inmunomediadas en hasta un 40 % de los perros afectados.

Del mismo modo, ciertos carbohidratos refinados y grasas oxidadas intensifican la inflamación del colon. Comprender qué componentes dietéticos exacerban esta respuesta eosinofílica permite diseñar planes nutricionales específicos que reduzcan la irritación intestinal y favorezcan la recuperación mucosa a largo plazo.

Por qué la colitis eosinofílica exige una dieta diferente en los perros

Alimentos con alto contenido en grasas que no son adecuados para perros con colitis eosinofílica

La colitis eosinofílica canina se caracteriza por una infiltración anormal de eosinófilos en la mucosa del colon, vinculada con reacciones inmunológicas alimentarias, parasitosis crónicas y alteraciones de la barrera intestinal. Este tipo de inflamación provoca diarrea mucosa, pérdida de peso, tenesmo y una mala absorción progresiva de nutrientes.

Según Sattasathuchana y Steiner (2014), los trastornos gastrointestinales eosinofílicos en perros requieren un manejo dietético especial que reduzca la exposición a antígenos alimentarios y module la respuesta inmunitaria local. Por ello, se recomiendan dietas hipoalergénicas basadas en proteínas hidrolizadas o fuentes novedosas (como el pato, venado o pescado blanco), acompañadas de grasas de fácil digestión y carbohidratos limitados.

Asimismo, los autores destacan que el soporte nutricional debe incluir prebióticos, probióticos y ácidos grasos omega-3, capaces de restablecer la microbiota y disminuir la inflamación colónica. En algunos casos, la respuesta clínica mejora notablemente en 2 a 4 semanas tras la implementación de una dieta de eliminación estricta y monitorizada.

Cómo la inflamación eosinofílica altera la absorción de nutrientes

La colitis eosinofílica altera la absorción intestinal debido al daño inflamatorio sostenido sobre la mucosa y la pérdida de integridad epitelial. Este proceso reduce la capacidad del colon para absorber agua, sodio y ácidos grasos de cadena corta, esenciales para la salud intestinal. Según Simpson (1998), la respuesta inmunitaria a antígenos luminales frecuentemente de origen dietético o parasitario desempeña un papel determinante en la persistencia de la inflamación.

La disbiosis resultante favorece la fermentación anómala y el desequilibrio osmótico, generando heces blandas y malabsorción proteica. En consecuencia, los perros con colitis eosinofílica suelen presentar pérdida de peso, hipoalbuminemia y déficit de ácidos grasos poliinsaturados.

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Simpson destaca que las dietas con proteínas novedosas o hidrolizadas, combinadas con fibra fermentable y ácidos grasos ω-3, pueden restaurar gradualmente la función colónica y reducir la infiltración eosinofílica, logrando remisiones prolongadas sin necesidad de fármacos inmunosupresores.

Nutrientes con absorción reducida en la colitis eosinofílica canina

Un perro come un pienso especialmente modificado para la colitis.
  1. Proteínas – La inflamación eosinofílica daña las vellosidades intestinales, reduciendo la digestión y absorción de aminoácidos esenciales.
  2. Grasas – La pérdida de mucosa funcional altera la absorción de ácidos grasos de cadena larga y de ácidos grasos poliinsaturados (ω-3 y ω-6).
  3. Ácidos grasos de cadena corta (SCFA) – Producidos por la fermentación bacteriana, su síntesis se reduce por disbiosis y pérdida de microbiota benéfica.
  4. Sodio y agua – La inflamación disminuye la capacidad del colon para reabsorberlos, provocando heces líquidas y deshidratación crónica.
  5. Vitaminas liposolubles (A, D, E y K) – Su deficiente emulsificación y transporte lipídico impiden una absorción adecuada.
  6. Hierro y zinc – La inflamación crónica reduce su biodisponibilidad y favorece estados anémicos o inmunitarios débiles.
  7. Ácido fólico y vitamina B12 – El daño epitelial y el desequilibrio bacteriano interfieren en su absorción normal.
  8. Calcio y magnesio – Se pierden con mayor facilidad por la alteración en el pH colónico y la malabsorción generalizada.

Relación entre la hipersensibilidad alimentaria y el daño intestinal

La colitis eosinofílica canina se asocia estrechamente con una respuesta inmunitaria anómala frente a proteínas dietéticas comunes. Cuando el intestino detecta ciertos antígenos alimentarios como pollo, res o trigo, el sistema inmune activa eosinófilos que liberan mediadores inflamatorios, causando lesiones en la mucosa.

Como resultado, se altera la permeabilidad intestinal y se facilita el paso de más antígenos, agravando el ciclo inflamatorio. Además, la flora intestinal sufre desequilibrios (disbiosis), lo que incrementa la sensibilidad frente a otros nutrientes. Por otro lado, la exposición repetida a proteínas no digeridas refuerza la hipersensibilidad celular.

Con el tiempo, el colon pierde su capacidad de absorción y defensa, generando diarrea, sangre en las heces y pérdida de peso. Así, la dieta no es solo un desencadenante, sino también un modulador esencial del proceso inflamatorio y de la recuperación intestinal.

El papel del sistema inmunitario intestinal en la respuesta a los alimentos

El intestino canino alberga más del 70 % de las células inmunitarias del organismo, formando una red defensiva compleja.

En la colitis eosinofílica, esta red se activa de manera anómala frente a antígenos alimentarios comunes.

Los linfocitos T y las células dendríticas reconocen proteínas no digeridas, liberando interleucinas IL-5 e IL-13 que atraen eosinófilos. Estos eosinófilos, al degranularse, dañan la mucosa intestinal y aumentan la permeabilidad epitelial.

Como consecuencia, más alérgenos atraviesan la barrera intestinal y perpetúan la inflamación local. La microbiota intestinal influye directamente en esta respuesta, modulando la maduración inmunológica y la tolerancia oral.

Diets basadas en proteínas nuevas o hidrolizadas reducen la exposición antigénica y ayudan a reequilibrar la inmunidad mucosa. Asimismo, los ácidos grasos omega-3 ejercen un efecto inmunomodulador, disminuyendo las citoquinas inflamatorias derivadas del ácido araquidónico.

Una correcta gestión inmunonutricional puede lograr remisiones prolongadas y reducir la dependencia de fármacos inmunosupresores.

Mecanismos alimentarios que agravan la colitis eosinofílica

Un perro que sigue una dieta especial para el síndrome del intestino irritable

En los perros con colitis eosinofílica, ciertos componentes dietéticos actúan como detonantes inmunológicos. Las proteínas animales comunes, como las del pollo o la ternera, son los principales alérgenos identificados.

Cuando atraviesan una mucosa intestinal inflamada, son reconocidas como antígenos y estimulan linfocitos Th2.

Este proceso libera citoquinas como IL-4 e IL-13, que promueven la infiltración de eosinófilos en la submucosa colónica.

Los aditivos alimentarios colorantes, conservantes y potenciadores del sabor también alteran la microbiota y debilitan la barrera intestinal.

El exceso de grasas saturadas y carbohidratos refinados potencia la disbiosis y aumenta los metabolitos proinflamatorios. Por otro lado, una baja ingesta de fibra fermentable limita la producción de ácidos grasos de cadena corta, vitales para la integridad epitelial.

Sin estos compuestos, la mucosa pierde su capacidad de reparación y favorece la exposición antigénica continua.

La combinación de antígenos alimentarios, disbiosis y permeabilidad intestinal incrementa el daño tisular y la persistencia del cuadro inflamatorio.

En consecuencia, la selección de dietas con proteínas novedosas, alta digestibilidad y fibra funcional se considera clave para controlar la enfermedad.

Principales alimentos y sus componentes pro-inflamatorios

Res (beef): bovine serum albumin (BSA), globulinas y proteínas miofibrilares. Estas proteínas actúan como antígenos IgE/IgG.

Pollo (chicken): proteínas musculares y albúminas aviares; inducen respuesta Th2 y reclutamiento eosinofílico.

Lácteos (milk): caseína y β-lactoglobulina; son alérgenos frecuentes que desencadenan inflamación intestinal.

Huevo (egg): ovalbúmina y ovomucoide; reconocidos como alérgenos IgE en perros sensibles.

Trigo y otros cereales con gluten (wheat): gliadinas/gluteninas; pueden provocar hipersensibilidad y daño mucoso.

Soja (soy): proteínas de soja (Gly m) que actúan como antígenos dietéticos en perros susceptibles.

Pescado y mariscos: tropomiosina y otras proteínas marinas; potenciales alérgenos cruzados.

Aditivos y conservantes (BHA, BHT, colorantes): alteran microbiota y aumentan permeabilidad intestinal.

Grasas saturadas y alimentos ultraprocesados: favorecen disbiosis y producción de metabolitos proinflamatorios.

Proteínas altamente alergénicas que estimulan la respuesta eosinofílica

Los alimentos caseros ricos en proteínas son altamente alergénicos e inadecuados para perros con enfermedades intestinales y de colon.

En los perros con colitis eosinofílica, la exposición repetida a proteínas dietéticas específicas puede activar una reacción inmunitaria anómala.

El sistema digestivo responde con infiltración de eosinófilos, liberación de citoquinas y daño en la mucosa intestinal.

Además, la disfunción de la barrera epitelial aumenta la absorción de antígenos alimentarios, intensificando la inflamación.

Por otro lado, las proteínas con alto peso molecular y baja digestibilidad suelen ser más inmunogénicas.

A continuación, se detallan las principales proteínas que inducen reacciones eosinofílicas según la evidencia científica.

Proteínas más implicadas y su efecto inmunitario

1. Albúmina sérica bovina (BSA) – Presente en la carne de res y derivados lácteos.

  • ➤ Estimula la producción de IgE e IgG específicas, activando eosinófilos y mastocitos.
  • ➤ Asociada con hipersensibilidad alimentaria persistente en hasta el 23 % de los perros con colitis.

2. Caseína y β-lactoglobulina (leche y productos lácteos)

  • ➤ Inducen liberación de interleucinas (IL-5, IL-13), responsables de la quimiotaxis eosinofílica.
  • ➤ Producen daño estructural en vellosidades intestinales y aumento de permeabilidad.

3. Ovalbúmina (huevo)

  • ➤ Activa linfocitos Th2 e incrementa la producción de anticuerpos IgE.
  • ➤ En estudios clínicos, hasta el 18 % de los perros con enteropatía crónica reaccionan a esta proteína.

4. Proteínas del pollo (miosina, actina, albúmina aviar)

  • ➤ Generan respuesta cruzada con proteínas del huevo y la carne de pavo.
  • ➤ Estimulan eosinófilos en perros con predisposición inmunitaria o genética.

5. Proteínas del trigo (gliadina y glutenina)

  • ➤ Pueden alterar la microbiota intestinal y provocar inflamación eosinofílica difusa.
  • ➤ Estudios confirman un incremento del 40 % en eosinófilos intestinales en perros sensibles al gluten.

6. Tropomiosina (pescado y mariscos)

  • ➤ Responsable de reacciones cruzadas con proteínas de ácaros y crustáceos.
  • ➤ Desencadena liberación masiva de histamina y eosinofilia intestinal.

Aditivos y conservantes que intensifican la inflamación del colon

En los perros con colitis eosinofílica, el consumo crónico de piensos ultraprocesados o alimentos que contienen aditivos sintéticos puede agravar el daño intestinal.

Por lo tanto, se debe extremar la precaución y proporcionar alimentos especiales para perros con colitis, según el tipo de inflamación y las recomendaciones del veterinario.

Estas sustancias alteran la microbiota, aumentan la permeabilidad epitelial y estimulan una respuesta inmunitaria anómala, favoreciendo la infiltración de eosinófilos.

Además, algunos conservantes modifican el pH intestinal y la producción de mucina, reduciendo la protección natural de la mucosa del colon.

Principales aditivos y conservantes proinflamatorios

1. Nitritos y nitratos (E249–E252)

  • ➤ Usados para conservar carnes procesadas y embutidos.
  • ➤ Se transforman en nitrosaminas, compuestos tóxicos que lesionan la mucosa y estimulan citoquinas inflamatorias (IL-6, TNF-α).
  • ➤ Aumentan la infiltración eosinofílica y el estrés oxidativo en la mucosa colónica.

2. Butilhidroxianisol (BHA) y butilhidroxitolueno (BHT)

  • ➤ Antioxidantes sintéticos frecuentes en croquetas secas.
  • ➤ Alteran la expresión de genes inmunitarios y reducen la integridad de las uniones celulares epiteliales.
  • ➤ En modelos animales, su consumo se asocia a disbiosis intestinal y aumento de eosinófilos locales.

3. Colorantes artificiales (tartrazina, rojo allura, amarillo ocaso)

  • ➤ Estimulan la liberación de histamina y mastocitos en la mucosa intestinal.
  • ➤ Favorecen la activación de linfocitos Th2, responsables de la respuesta eosinofílica.
  • ➤ Pueden exacerbar los signos clínicos en perros con sensibilidad alimentaria o dermatitis asociada.

4. Glutamato monosódico (E621)

  • ➤ Potenciador del sabor que induce inflamación neuroentérica.
  • ➤ Aumenta la permeabilidad intestinal al estimular receptores NMDA en el epitelio.
  • ➤ Se asocia a mayor producción de radicales libres y daño oxidativo de la mucosa colónica.

5. Propilenglicol (E1520)

  • ➤ Utilizado como humectante en alimentos semihúmedos.
  • ➤ Interfiere con la microbiota y reduce la cantidad de bacterias beneficiosas como Lactobacillus spp.
  • ➤ Provoca reacciones eosinofílicas e incremento del infiltrado linfoplasmocitario en el intestino grueso.

6. Sorbatos y benzoatos (E200–E219)

  • ➤ Conservantes antimicrobianos de amplio uso.
  • ➤ Su degradación genera ácido benzoico, irritante de la mucosa colónica.
  • ➤ Pueden inducir respuestas de hipersensibilidad retardada e inflamación eosinofílica difusa.

7. Fosfatos inorgánicos (E338–E341)

  • ➤ Mejoran textura y conservación en piensos de baja calidad.
  • ➤ Incrementan la liberación de prostaglandinas proinflamatorias.
  • ➤ Su exceso se vincula con desequilibrio calcio/fósforo y disfunción inmunitaria intestinal.

Efectos combinados sobre el colon

Cuando varios de estos aditivos se consumen juntos, el efecto inflamatorio se potencia sinérgicamente.

La mucosa colónica pierde capacidad de reparación, se alteran los eosinófilos locales y se reduce la tolerancia inmunológica a las proteínas alimentarias, agravando los síntomas clínicos y senales de alerta de la colitis eosinofílica (diarrea crónica, tenesmo, heces con moco y sangre).

Alimentos prohibidos para perros con colitis eosinofílica

Alimentos caseros que deben evitar los perros con colitis eosinofílica

Los perros con colitis eosinofílica presentan una hiperreactividad inmunitaria frente a proteínas y aditivos comunes.

El objetivo del manejo nutricional es eliminar todos los componentes que estimulen la respuesta eosinofílica, alteren la microbiota intestinal o aumenten la permeabilidad de la mucosa.

A continuación se detallan los alimentos más perjudiciales:

1. Carnes rojas procesadas (ternera, cordero, cerdo industrial)

Contienen proteínas altamente alergénicas y productos de oxidación lipídica que activan linfocitos Th2 y eosinófilos.

Suelen incorporar nitritos y fosfatos, que intensifican la inflamación del colon.

En algunos casos, los perros presentan reacción cruzada inmunológica con proteínas bovinas.

estimulación de IgE y producción local de interleucinas (IL-5, IL-13), responsables del reclutamiento eosinofílico.

2. Pollo y derivados avícolas comerciales

El pollo es una de las principales proteínas sensibilizantes en perros con colitis crónica.

Las dietas con proteína de pollo industrial contienen residuos de antibióticos y grasas oxidadas que dañan la mucosa intestinal.

Muchos perros mejoran clínicamente al retirar el pollo durante 8–12 semanas.

reactividad cruzada con albúminas séricas y activación de mastocitos intestinales.

3. Lácteos (leche, queso, yogur no hidrolizado)

La lactosa y las caseínas aumentan la fermentación colónica, generando gas, diarrea y disbiosis.

En perros con daño epitelial, las proteínas lácteas pueden atravesar la barrera intestinal y activar eosinófilos.

malabsorción de disacáridos y respuesta IgE/IgG frente a caseína bovina.

4. Trigo, maíz y soja (gluten y legumbres industriales)

Ricos en gluten y glicininas, compuestos que actúan como antígenos proinflamatorios.

Alteran el equilibrio de Lactobacillus y Bifidobacterium, debilitando la barrera intestinal.

También pueden contener micotoxinas residuales que intensifican el daño epitelial.

activación de receptores TLR-4 y aumento de citocinas proinflamatorias (IL-1β, TNF-α).

5. Pescados grasos contaminados (atún, caballa, salmón de cultivo)

En casos de colitis eosinofílica avanzada, los pescados de origen no controlado aportan metales pesados (Hg, Cd) y oxidación de lípidos.

Estos compuestos inducen estrés oxidativo y alteran las células inmunitarias del intestino.

daño mitocondrial en enterocitos y activación de macrófagos M1.

6. Alimentos ultraprocesados o con aditivos sintéticos

Contienen colorantes, saborizantes y conservantes (BHA, BHT, glutamato, benzoato) que aumentan la permeabilidad intestinal.

Favorecen la infiltración de eosinófilos y agravan el cuadro clínico.

alteración de uniones epiteliales y desequilibrio de la microbiota intestinal.

7. Frutas o verduras ricas en FODMAPs (cebolla, ajo, manzana, col, legumbres)

Estos carbohidratos fermentables generan distensión intestinal, gas y dolor abdominal.

Pueden exacerbar los síntomas en perros con colitis o síndrome de intestino irritable asociado.

fermentación bacteriana excesiva y aumento de ácido láctico intracolónico.

8. Grasas saturadas y aceites recalentados

Elevan los niveles de prostaglandinas proinflamatorias (PGE2).

Dificultan la absorción de nutrientes y alteran el equilibrio de ácidos grasos omega-3/omega-6.

oxidación lipídica y aumento del estrés oxidativo mucosal.

Carnes rojas, subproductos y fuentes proteicas de difícil digestión

Las proteínas de alto peso molecular y las carnes rojas procesadas suelen estar entre los principales desencadenantes inmunológicos en perros con colitis eosinofílica. Estas proteínas generan una mayor exposición antigénica en el colon, lo que puede activar la infiltración de eosinófilos y la liberación de citoquinas proinflamatorias.

Principales proteínas implicadas y sus efectos:

  • Carne de res (bovina): contiene proteínas como la bovina sérica albumina (BSA) y inmunoglobulinas, altamente inmunorreactivas en perros con disfunción de barrera intestinal.
  • Cordero: aunque es fuente habitual de dietas hipoalergénicas, su digestibilidad puede reducirse si se combina con grasas saturadas o subproductos no purificados.
  • Carne de cerdo: posee una proporción más alta de purinas y grasas complejas que dificultan la digestión y aumentan la producción de ácidos biliares irritantes para el colon.
  • Subproductos animales (vísceras, harinas cárnicas): contienen residuos proteicos parcialmente desnaturalizados durante el procesado industrial, lo que favorece la fermentación colónica y la inflamación mucosa.
  • Proteínas lácteas y huevos: en perros con hipersensibilidad mediada por IgE o IgG, pueden amplificar la respuesta eosinofílica sistémica.

Granos comunes (maíz, trigo, cebada): su relación con las recaídas

Los granos como maíz, trigo y cebada se encuentran entre los principales desencadenantes dietéticos de recaídas en perros con colitis eosinofílica persistente. Estas materias primas contienen gluten, lectinas y amilasas resistentes, compuestos capaces de alterar la permeabilidad intestinal y estimular la liberación de eosinófilos en la mucosa del colon. Además, el gluten del trigo puede inducir una respuesta inmunitaria cruzada que agrava la inflamación en animales predispuestos genéticamente.

Por otro lado, el maíz aporta proteínas del tipo zeína, de baja digestibilidad y con potencial alergénico, mientras que la cebada contiene β-glucanos y polisacáridos no digeribles que pueden fermentar excesivamente en el intestino grueso, generando gases y acidez colónica. Estas reacciones bioquímicas perpetúan el daño epitelial y dificultan la remisión clínica, incluso bajo tratamiento inmunomodulador o dietético controlado.(Zhang J, Ji Y, Yang Y, Wu Z. Grain-Free Diets for Dogs and Cats)

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